Un domingo redondo




A punto de terminar este domingo y casi a punto de terminar el mes, quería compartir con vosotros lo mucho que, últimamente, estoy disfrutando de mis días libres .

Los domingos son complicados y a veces un poco difíciles de llevar, por eso para que el último día de la semana sea redondo hemos tenido que pasar un sábado noche diferente.

Como suelo trabajar los sábados me gusta terminar la jornada yendo a tomar unas cervezas o cenar en un ambiente relajado, echar unas risas y desahogarte con gente especial. Y para especial la noche que ayer pasamos viendo pelis de los 80 y comiendo cosas ricas entre carcajadas, chascarrillos y pijamas en una noche de chicas lloviosa y encantadora.



Hoy me desperté con cambio de hora incluida y para no desperdiciar esta franja que el sistema horario europeo nos regala, decidí pegarme una ducha rápida y salir a caminar.
A veces olvido cómo de bien me sienta salir a caminar. Apagar mi playlist de Spotify y salir a reencontrarme con espacios que siempre creo que no me van a sorprender pero de los cuales siempre encuentro algo diferente.

Hoy he atajado por unas callecitas cercanas  a mi domicilio, ¡¿Cómo he podido estar tanto tiempo sin saber de su existencia?! qué pena no haber fotografiado su arquitectura para poderos transmitir qué ambiente tan mágico.

Volví a casa con una sensación de paz, de tranquilad, de observación y no de la anticipación del que estoy acostumbrada, por eso me tomé mi tiempo y me preparé este delicioso desayuno con pan de espelta, queso sin lactosa, huevos revueltos y un café con leche de soja calentito.




Los domingos también aprovecho para ordenar, una actividad que me encanta (y que desquicia a muchos)
Disfruto mucho colocando la ropa, decorando pequeños espacios, haciendo listas de cosas...
Me siento súper privilegiada cuando puedo detenerme a hacer cosas que de otra manera haría automáticamente. Al fin y al cabo el domingo, aparte de para echarse las siesta, también sirve para tomarte el tiempo que quieras en hacer lo que quieras,
y a mí me encanta arreglar el espacio donde vivo.




Si lleváis tiempo leyendo mi blog, no os sorprenderá que sea una cocinitas
pero hoy he ido a un nivel aún mayor, he preparado mi primer cocido madrileño y,
¡ESTABA RIQUÍSIMO!
Mi amiga Isabel me ha dado su receta, y aunque he tenido que modificar algunos ingredientes, el resultado ha estado más que a la altura.
Me gusta mucho entretenerme en cocinar y esa sensación que da poder comer algo que tú has guisado.
De mi cocido madrileño sólo diré que tenía que haber echado la morcilla al final y que os dejo un tupper cuando queráis.




En este domingo improvisado, sencillo y tranquilo, también ha habido tiempo para una visita familiar, una peli facilona,ver un que otro video tutorial recostada en el sofá y escribir esta entrada. No puedo pedir que todos los domingos sean así porque sería demasiado monótono pero la verdad que esta ecuación me ha gustado mucho y quería que vosotros también pudieseis vividlo conmigo.

Y a vosotros ¿Qué os hace vivir un domingo redondo?

¡Hasta la próxima, un abrazo!

xxx

By Alba de Soto

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1 de Enero de 2018