El poder de la belleza



Todo empezó con un lunar en la boca pintado con un rotulador para parecerme inútilmente a Madonna.

El maquillaje para mí fue siempre la herramienta para emmascarar mis complejos pero también para dar rienda suelta a mi personalidad y creatividad.

Si en el colegio no hubiesen prestado tanta atención a lo mal que se me daban las mates y hubiesen potenciado mi vena plástica, no hubiese tardado tanto en decidirme a ser maquilladora profesional y estilista.

Dicen que una no se maquilla para los demás, y es totalmente cierto.
Este ahumado azul es mi propio talismán y mis labios rojos mi seña de identidad.

Hay gente a la que no le gustan mis pequitas falsas y tanto colorete les ofende, pero cuan poderosa me siento si al cerrar mi estuche de sombras y colocar mis pinceles, me veo bien.

No todo en la vida es el resultado si no la experiencia, y aunque desmaquillarse sea aburrido, el rato que paso por la mañana haciéndome mis cejas es un rato para mí, es un rato de libertad (por mucho que crean que al maquillarnos no somos libres)

La belleza que nosotros encontramos en nuestro reflejo es mil veces más valiosa que la que otros puedan ver, por eso siempre hay que dedicar a enfatizarla y sacar el máximo partido a lo que nos haga sentir bellos y no sólo parecerlo.

Nos vemos en la próxima amigos. Gracias por leerme. Muaaak!💋💋






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