1 de Enero de 2018



Como siempre que llega esta fecha, hacemos una retrospectiva y nos preguntamos qué hemos ganado y perdido en estos últimos 365 días. Como si esa ecuación fuese a devolvernos la ilusión o fuese a justificar nuestra existencia; si no hemos viajado, gastado dinero en caprichos o leído veinte libros  no ha servido de nada, no ha sido “provechoso”, pues yo vengo a defender todo lo contrario.

Has sobrevivido a un año más de vida, un año cristiano para ser más exactos y el número 2018 no debe de ser para tí nada más que eso, un número. Acaba y comienza el año como quieras y no te rindas si está por terminar o no se encarrila como quisieses porque sencillamente tienes una nueva oportunidad cada día, cada hora, cada minuto.

Eso quiero pensar yo, que no he cambiado de piso ni me he cortado el pelo. Que sigo en el trabajo que tenía en 2016 (y qué suerte) y que sigo sin haber perdido los cinco kilos que juré hace una década no volvería a tener. Pero no puedo mentir, y si es satisfactorio hacer un recuento de cosas que han pasado en un año, por eso siempre voy apuntando y metiendo en un frasco todos los acontecimientos (buenos y malos) que la vida me ha dejado vivir.

He visto a Guns and Roses (Duff y Slash inclusive) tocar "Coma" (mi canción favorita). Me he bañado en las playas del Caribe y he paseado sola por las callecitas de Cádiz. He comido fish and Chips con una inglesa mientras paseaba por Picadilly Circus. He dado un giro a mi blog, he hecho sesiones y las he disfrutado. He despedido amigos que han cruzado a las Américas y he visitado a otros en el Hospital. He llorado. He reído y amado y he abrazado mucho. He comido arroz con leche sin lactosa ¡Después de 20 años!, me he tatuado, me he enamorado.

Pero también he disfrutado de la vida sencilla y me he dejado llevar por la pereza siempre que he tenido oportunidad. He afianzado relaciones de siempre y he mirado en mi espejo interior mucho. He descubierto lo importante que es cuidarme y abandonar el control, he enfrentado miedos y me he rendido a otros, pero esta vez no me he culpado.

Me he hecho mayor porque he crecido, y aunque el 2017 se haya llevado consigo leyendas, mitos y algún que otro sueño sin cumplir sé que no hay fecha para retomar mis ilusiones y ponerme a dieta.

Al año que empieza la pido seguir así, conociéndome y mejorando en el proceso,dinero para  viajes que sirvan para algo más que para hacer fotos, amigos que me hagan ser lo mejor de mí y relaciones donde pueda hacer feliz a los demás. SALUD para poder quejarme de tonterías como horarios y el poco tiempo libre, sol y cervezas, sitios nuevos y anécdotas.

En resumen, que al año nuevo sólo tenemos que pedirle que nos deje transcurrir en él ¡Que ya es mucho!

Mis mejores deseos para cada uno de los que me leéis. Muchas gracias por estar ahí. Muak!!💋💋




Entradas populares

Imagen

Mi peluquería