London Calling




Si en el último post os hablaba de, lo aveces complicado, de lidiar con el trabajo y la vida social. Hoy os cuento como el trabajo también mejora tu vida personal.

Esta semana tuve la oportunidad de ir por trabajo a Londres. Os confieso que era mi primer viaje de negocios y estaba tan entusiasmada como asustada. El resultado final no pudo ser mejor, tuve un viaje redondo donde crecí profesionalmente y aprendí muchas cosas de mí misma. Estuve rodeada de gente con mucho talento dispuesta a oír mis opiniones y darme consejos a través de su experiencia.
¡Pero eso no fue todo! aunque el viaje sólo fue de cuatro días pude escaparme junto con mi manager a conocer esos rincones fuera del camino turístico y también contagiarme de las avenidas más famosas.

¿Qué tiene Londres que apasiona tanto? Es la tercera vez que la visitaba y sigue cautivándome.
Es curioso porque a pesar de que he crecido en la capital no soy una gran urbanita, y aún así Londres siempre tiene algo que me gusta.
Será su olor especial de tráfico y humedad, de especies y sazonamientos. Sus gentes se camuflan a pesar de que todos los rostros guardan un tipo de misterio.
Vas en el metro a primera hora de la mañana y maldices el transporte público, los ruidos y las gentes pero de pronto te descubres tomando té en una deliciosa y coqueta cafetería del Soho y vuelves a enamorarte.

Se entiende que sea un destino tan visitado. Su calles guardan una diferente estética y aunque se convive entre la época victoriana y la cuna del punk (que me gustaría no hubiese sido absorbida por las tendencias actuales) es muy mágico saber que caminas en adoquines que han formado parte de la historia de la que bebes cada día, moda, música...

La fortuna de poder ir acompañada de alguien que conoce el mejor sitio de Fish and Chips y te cuenta las costumbres y tradiciones de cada barrio, te hace sentir especial. Poder ir a la primera tienda Mod, a la mejor platería de Europa y por qué no decirlo, gastarme una fortuna en Topshop es un mix que sólo sucede en Londres.

Fue un viaje corto pero sumamente enriquecedor. Volví a casa llena de cosas chulas (y en números rojos) con la tripita llena de comida riquísima, con la sensación de haber hecho bien mi trabajo, con un montón de anécdotas y risas (que guardaré en mi memoria para siempre) y con un gran desarrollo interior.

Qué maravillosa sensación es llegar a casa, deshacer la maleta, darse un baño caliente y poder compartir todo esto con vosotros. Espero que os haya gustado. Gracias por estar ahí.
 Nos vemos el la próxima.

By Alba de Soto














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